OSCURO BOSQUE OSCURO: EL MEDIO ENVOLVENTE

Te levantas una mañana y te has convertido en un insecto. Kafkiano. Es parte de la completa despersonalización que vive el individuo integrado en la comunidad envolvente. Una comunidad saturada de mensajes apelativos, mensajes que no queremos leer, mensajes que escuchamos desde arriba, y que ejecutamos sin planteamiento alguno.

Esos carteles que se encuentran en nuestras calles, en nuestro puerto, y en la fachada de nuestras casas, son carteles que, al fin y al cabo, no te representan como individuo, pero que te apuntan de forma directa, por ser miembro de una comunidad con identidad nacional. Raro término el de identidad nacional, término que esconde una homogeneidad de plástico, utópica, que no se puede dar en el mundo posmoderno en el que la ciudadanía se encuentra fragmentada, y el multiculturalismo está a la orden del día. Sin embargo, esta falsa identidad construida por los gobiernos sobre las páginas que no fueron arrancadas de la historia de cada nación se antepone a la identidad de cada ciudadano, y lo aliena por completo. Así, el cocinero cambia su espátula por el rifle, el escultor cambia su yeso por un fúsil, y el pescador ya no va a por peces, sino a por los “bichos”.

No existen protagonistas en esta historia, solo un panorama hostil, que devora a todos y cada uno de los personajes que aparecen. Por eso no se puede dar el cuento, porque la comunidad envolvente engulle al individuo, lo despoja de su ser, no deja lugar a un final feliz. En el mundo real el flautista de Hamelin sería coronel, el sastrecillo valiente es mercenario, y Caperucita Roja la destinataria de unas cartas de un general que ve alimañas donde el resto observa personas.

Oscuro bosque oscuro narra una historia en la que los protagonistas no son individuos. El protagonista es el panorama en el que se ven envueltos, incluido el lector, al que también se apela mediante la segunda persona del singular, siendo inevitable su sumersión en el cruel mundo que protagoniza el relato. Los cuentos son solo ficción, la realidad es que aquí no se escapa del lobo o de la bruja, porque hay lobos y brujas por todas partes. Lobos y brujas diciendo que apuntes. Lobos y brujas diciendo que dispares. Más te vale no fallar. Pon fin a esta historia. Un fin sin “vivieron felices”, porque el medio envolvente, como la bala, deshumaniza y quita la vida.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: