LAS NORMAS YA ESTABAN ALLÍ

Solo juegan cuatro, y aquí somos unos veinte. Solo juegan cuatro porque así lo dicen las normas, y si no te adaptas a las normas ni siquiera puedes estar en la mesa. Nadie sabe bien quién las ha escrito. Antes de que llegase ningún jugador ya estaban allí, escritas a pluma, y enmarcadas, para ralentizar su deterioro.  Es el mismo el que nos dicta las reglas y el que nos hace jugar.

Aquí nadie cuestiona ni analiza. “Podría ser peor” es la frase que más se repite. Y es que en la mesa se está cómodo. En la mesa se está caliente. La mesa es un sitio donde estar, y eso siempre es mejor que lo que hay fuera. La mecánica del juego obliga a dar la mejor carta de cada nuevo participante al ganador de la ronda anterior, que permanece en su sitio hasta que pierda. Nunca le he visto perder. Todo el mundo le conoce. Da igual lo anciano que seas, siempre has visto al mismo ganador.

La mesa es cómoda, pero excluyente. La mesa es caliente, pero disgregadora. En la mesa puedes estar, pero solo si aceptas las normas. Nuestras normas ¿Nuestras? Eso dicen. Aunque ninguno de nosotros ha redactado una sola de ellas, y ninguno lo habría hecho de haber tenido la pluma en sus manos.

La imposición de esta moral colectiva supone la creación de la religión moderna (principalmente porque deriva de la moral religiosa de antaño). Una religión sin crucifijos ni catedrales, pero sí con libro sagrado. Y la sociedad se divide. Se divide entre acólitos y ateos modernos. Estos nuevos ateos son los que se han quedado fuera de la mesa ¿Por qué? Porque no se adaptan a lo que dicen las normas. Desde el interior se les insulta y calumnia. Seres inferiores los llaman.

La única diferencia que yo he logrado encontrar es que ellos no son gente de fe. No creen en esas normas escritas con pluma cara. Ellos solo creen en las normas morales que no hace falta escribir ni remarcar. Sí, en el fondo, se puede decir que ellos tienen algo de fe. Fe en ellos mismos. Fe en su humanidad.

Llevamos separados demasiado tiempo. Tampoco creo que en la mesa haya sitio para todos. Esa idea sería muy inocente por mi parte. Pero no veo intención de introducir a nuevos jugadores. No hay una disposición a crear más juego. Supongo que no interesa. Supongo que el que escribió las normas es alguien de la mesa. Supongo que él es el continuo ganador. Porque la mesa es cómoda. La mesa es caliente. Mejor que nadie te quite tu lugar en la mesa. Impídeselo a toda costa.

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